La publicación “Validación del bioproducto NALEV® y tecnologías para el control de moho gris (Botrytis cinerea) en rosas (Rosa sp.)” reúne conocimiento científico y experiencia del sector floricultor en torno a uno de los desafíos fitosanitarios de la producción de flores. Entre sus autores se encuentra el Mg. Rubén Alberto Lozano Gil, egresado de Ingeniería Agroindustrial de UNIAGRARIA.
La floricultura colombiana tiene una de sus mayores fortalezas en la calidad de sus rosas. Pero detrás de cada flor que llega a los mercados nacionales e internacionales existe una cadena productiva que debe enfrentar de manera permanente retos relacionados con la sanidad vegetal, la calidad y la conservación del producto.
Uno de ellos es el moho gris causado por Botrytis cinerea, un microorganismo que puede afectar las rosas y generar pérdidas durante diferentes etapas de la producción y poscosecha. Frente a este desafío, la ciencia y la innovación agroindustrial han comenzado a explorar alternativas que permitan avanzar hacia estrategias de manejo más eficientes y sostenibles.
En este contexto se presenta la publicación “Validación del bioproducto NALEV® y tecnologías para el control de moho gris (Botrytis cinerea) en rosas (Rosa sp.)”, una obra que recoge los resultados y conocimientos derivados de un proceso de investigación orientado a la validación de alternativas tecnológicas para el sector floricultor.
La publicación es resultado del trabajo articulado de UNIAGRARIA, AGROSAVIA, la Universidad de los Andes y CENIFLORES, con el respaldo institucional del sector agropecuario colombiano. Esta colaboración refleja una dinámica cada vez más relevante para la agroindustria: conectar las capacidades de investigación de las universidades y centros especializados con las necesidades concretas de los productores.
Del conocimiento académico a los desafíos del sector productivo
Más que presentar una investigación sobre un problema fitosanitario específico, la publicación representa un ejemplo de cómo la ingeniería agroindustrial puede contribuir a resolver problemas reales de las cadenas productivas.
La validación de tecnologías para el manejo del moho gris implica integrar conocimientos provenientes de diferentes áreas: microbiología, producción agrícola, poscosecha, formulación y aplicación de alternativas biológicas, evaluación de calidad y condiciones propias de la cadena florícola.
Ese carácter interdisciplinario resulta especialmente significativo para la formación de los nuevos profesionales de la agroindustria. El reto no consiste únicamente en desarrollar una tecnología, sino en comprender el sistema productivo en el que será utilizada, evaluar su comportamiento y contribuir a que el conocimiento pueda convertirse en una herramienta útil para productores y empresas.
En ese proceso aparece también una historia que conecta directamente la investigación con la formación universitaria.
Entre los autores de la publicación se encuentra el Mg. Rubén Alberto Lozano Gil, egresado del programa de Ingeniería Agroindustrial de UNIAGRARIA. Su participación constituye un motivo de orgullo para la institución y evidencia la trayectoria que pueden construir sus profesionales cuando el conocimiento adquirido durante su formación se proyecta hacia la investigación, la innovación y el desarrollo del sector productivo.
Una mirada hacia una floricultura más sostenible
El interés por alternativas biológicas y tecnologías complementarias para el manejo de enfermedades responde a una transformación que atraviesa actualmente buena parte de la agroindustria: la búsqueda de sistemas productivos capaces de mantener su competitividad mientras incorporan criterios de sostenibilidad, eficiencia y responsabilidad ambiental.
En el caso de la floricultura, este desafío adquiere una dimensión particular. Colombia es reconocida internacionalmente por su producción de flores y por la capacidad de sus empresas para atender mercados exigentes. Mantener esa posición requiere, además de productividad y calidad, una permanente capacidad de innovación.
La investigación sobre NALEV® y otras tecnologías para el control de Botrytis cinerease inscribe precisamente en esa necesidad de generar conocimiento que pueda responder a las condiciones y exigencias de una cadena productiva estratégica para el país.
El valor de este tipo de trabajos está también en la articulación. Cuando investigadores, universidades, centros de investigación y organizaciones del sector productivo trabajan sobre un mismo desafío, el conocimiento puede avanzar desde la identificación del problema hasta la evaluación de alternativas con potencial de aplicación.
UNIAGRARIA y la formación de profesionales que transforman
Para UNIAGRARIA, la participación en esta publicación representa una oportunidad para visibilizar una de las dimensiones fundamentales de su proyecto académico: la relación entre formación, investigación, innovación y territorio.
Desde el programa de Ingeniería Agroindustrial, esta perspectiva permite que los estudiantes comprendan la agroindustria como un sistema en el que convergen la producción primaria, la transformación, la tecnología, la gestión de la calidad, la sostenibilidad y el desarrollo empresarial.
El recorrido profesional del Mg. Rubén Alberto Lozano Gil constituye, en este sentido, un referente para las nuevas generaciones. Su participación como autor en una publicación especializada muestra que el ejercicio de la ingeniería puede trascender los espacios tradicionales y vincularse con procesos de investigación que buscan aportar respuestas a las necesidades de una cadena productiva.
La historia detrás de esta publicación habla, por tanto, de mucho más que una enfermedad de las rosas. Habla de la capacidad de la academia para escuchar los desafíos del sector productivo, investigar posibles respuestas y formar profesionales capaces de convertir el conocimiento en soluciones.
En una industria donde cada flor representa una compleja combinación de conocimiento, tecnología, trabajo y logística, proteger su calidad también significa proteger el valor generado a lo largo de toda la cadena.
Y es allí donde la ingeniería agroindustrial encuentra uno de sus mayores desafíos: transformar los problemas del campo y de la industria en oportunidades para investigar, innovar y construir un futuro más sostenible para la agroindustria colombiana.
